3. Kekki, el salvador (1/2)
Yamato y el señor llevaban un buen rato abrazándose
- Bueno, ya está bien de tanto abrazo
Yamato de los nervios se soltó
- Es...es...es verdad, lo siento mucho, pero ahora que lo pienso ¿Quién eres tu?
El señor sacó la bola roja de cristal y la vida de Yamato empezó a reproducirse como una pelicula, Yamato se sorprendió, hasta que parecía que el futuro iba a reproducirse, y el señor enseguida quitó la bola y la guardó
- Bueno, siento no mostrarte más pero no puedo, ah y por cierto mi nombre es Kekki
- ¿Y qué se supone que eres?
- Basta por hoy de preguntas, con el tiempo lo irás descubriendo, el que importa aquí eres tu
Yamato no entendía aún por qué, pero parecía que Kekki no iba a responder más preguntas
- Bueno, pues muchas gracias
- No hay de que, es mi trabajo, bueno, vete a dormir, descansa
Kekki salió por la ventana saltando y volando, Yamato se golpeó la cara pensando que estaba soñando, pero no, era un realidad, aún así con la confusión se fue a dormir
En el sueño de Yamato
Una bestia surgía del suelo, devorando a todo el mundo, y luego iba directo hacia el, pero antes de que lo alcance se despertó
Agitado, respiraba aceleradamente, tenía miedo de que ese sueño se hiciera realidad, pero se volvió a dormir
En la mañana siguiente, Yamato se despertó con una llamada de su padre
- Papá ¿Qué tal estás?
- Verás...Tardaremos un poco más en volver a casa, tenemos que atender otro negocio, espero que estés bien y te cuides
- Pero...
La llamada se colgó, a Yamato no le extrañaba, su padre era así de inesperado, se levantó de la cama y bajó a la cocina, y al entrar vió a Kekki, con delantal, preparando un rico desayuno, Yamato no puedo evitar sorprenderse
- ¿¡QUÉ HACES TU AQUÍ!?
- Ayer te dije que estés es mi trabajo
- ¿Cuidarme?
- Si, algo así, bueno callate y comete el desayuno y dime que te parece
Yamato cada momento estaba más confuso, pero sin decir ni uno palabra se sentó y probó el desayuno, al primer bocado, se quedó fascinado de lo rico que estaba, se acabó el plato en nada, y pidió más y más
- ¿Donde aprendiste a cocinar?
- Jajajajaja, eso lo aprendí yo solo en mi casa
- No puedo quitarme de la cabeza, quiero saber que eres
Kekki, se calló, miró a Yamato apretó el puño, giró la mirada, parecía que se lo quería decir pero no podía
- Lo siento, no puedo decir nada sobre mí, más adelante quizás
- Ohhh vaya, bueno está bien
- Bueno mira, te lo diré, pero antes debes ser capaz de tumbarme
- ¿Enserio? ¿Qué clase de prueba es esta?
- Vamos, ataca
Yamato corrió hacía el, preparándose para lanzar una patada, saltó giró y parecía que iba muy rápido, era una patada giratoria, pero Kekki la detuvo como si nada, agarró la pierna de Yamato y lo lanzó contra la mesa de la cocina
- Bueno, pues de momento no te diré nada, hasta luego
Kekki salió otra vez por la ventana, saltando y volando, desapareció como un destello
- Que tío mas raro, encima yo tengo que recoger esto
Kekki sacó su teléfono, alguien lo llamaba
- ¿Si?
- Has puesto en riesgo tu información Kekki, no me hagas tomar medidas
- Pero señor, estaba seguro que no iba a poder
- ¿Y si lo hubiera conseguido? Si lo hubiera conseguido, ahora me tocaría matarte, que no se repita
- Si señor
Kekki pensaba
- Vaya, por poco pierdo la vida, tendré que andarme con más cuidado, pero Yamato, yo, soy tu salvador




