Airi y el Romance que No Existe
Airi decide que el club necesita “romance en sus vidas”, así que organiza citas simuladas… que terminan en caos absoluto.
Airi Momose llega al club con una libreta rosada, un brillo sospechoso en los ojos y una frase que aterroriza a todas:
“Hoy… ¡vamos a practicar citas!”
Kaede casi se atraganta con su té. Mina deja caer sus libros. Reika se pone roja. Hikari tropieza con una silla. Suzu se congela. Nami grita “¡SÍ!” sin saber de qué se trata. Arisa suspira, resignada.
Airi explica que, según sus novelas románticas, todas necesitan “experiencia emocional” para crecer como personas. Yume, emocionada, aprueba el plan sin leer los detalles.
Airi reparte tarjetas con roles:
- “pareja tímida”
- “pareja dramática”
- “pareja accidental”
- “pareja rival”
- “pareja que no quiere estar aquí”
Arisa y Kaede reciben esta última.
La actividad comienza en el patio. Airi dirige todo como si fuera una directora de cine. Nami interpreta su papel con demasiada energía, persiguiendo a Suzu mientras grita líneas dramáticas. Suzu huye en silencio, lo que Airi interpreta como “actuación profunda”.
Hikari intenta ser romántica, pero tropieza cada dos pasos. Reika intenta seguir el guion, pero su teléfono suena con mensajes familiares, arruinando cada escena. Mina intenta estudiar entre toma y toma, lo que Airi considera “un personaje interesante”.
Arisa y Kaede caminan juntas, incómodas. Airi insiste en que deben “mirarse a los ojos con intensidad”. Kaede se pone roja. Arisa no entiende nada. Nami aparece de la nada y las empuja para “aumentar la tensión dramática”. Ambas caen sobre el césped.
Airi grita: “¡ESCENA PERFECTA!”
Al final del día, Airi está feliz. El resto está agotado.
Pero cuando revisan las fotos que tomó Yume, se dan cuenta de algo inesperado:
entre el caos, hay momentos tiernos, divertidos y genuinos.
Airi sonríe.
“¿Ven? El romance está en todas partes… incluso cuando no existe.”




