Hikari y la catástrofe involuntaria
Hikari intenta pasar un día sin causar accidentes. El universo tiene otros planes.
Hikari Aoyama despierta decidida: “Hoy no causaré ningún desastre”. Se ata el cabello, revisa su mochila tres veces y camina con cuidado extremo hacia la escuela. Todo va bien… hasta que tropieza con una hoja de papel en el pasillo. Una hoja. De papel.
El club la recibe con aplausos irónicos. Nami le pone un casco “por seguridad”. Kaede le pide que no toque nada. Airi dice que su torpeza es “romántica”. Suzu le entrega una curita sin decir palabra.
Yume anuncia que hoy harán “actividades prácticas”. Hikari entra en pánico.
Primero intentan cocinar algo simple: sándwiches. Hikari corta el pan… y la tabla se desliza. Nami atrapa el cuchillo en el aire. Kaede grita. Airi imagina una escena dramática. Reika ofrece ingredientes caros que solo empeoran la situación. Mina toma notas del desastre.
Luego intentan hacer manualidades. Hikari usa pegamento… y queda pegada a la mesa. Nami intenta ayudar y queda pegada también. Kaede intenta separarlas y termina atrapada. Suzu observa en silencio, grabando mentalmente la escena.
Después intentan limpiar el salón. Hikari mueve una silla y provoca un efecto dominó que derriba media estantería. Yume declara que es “arte moderno”.
Hikari se siente terrible. Cree que solo causa problemas. Se disculpa una y otra vez. El club intenta animarla, pero nada funciona.
Hasta que ocurre algo inesperado.
Mientras caminan por el pasillo, un estudiante tropieza y está a punto de caer por las escaleras. Hikari reacciona sin pensar: corre, se desliza, se tambalea… y logra atraparlo justo a tiempo.
Todos quedan en shock.
“¿Ves?”, dice Arisa con una sonrisa. “Tu torpeza también salva gente.”
Hikari se sonroja. El club la abraza.
Y aunque tropieza tres veces más camino al salón, por primera vez siente que su torpeza… también tiene un lado bueno.




