Reika y la Reunión Familiar del Terror
Reika debe asistir a una reunión familiar importante, pero el club insiste en acompañarla… y todo se convierte en un caos elegante.
Reika Hanabusa recibe una carta formal de su familia: debe asistir a una reunión para hablar del futuro del negocio familiar. Ella intenta ocultarlo, pero Nami la descubre y lo anuncia como si fuera un evento mundial. En segundos, el club entero decide acompañarla “para apoyarla emocionalmente”.
Reika intenta negarse, pero Yume ya organizó la salida. Kaede prepara un plan de comportamiento. Airi imagina un romance dramático en la mansión Hanabusa. Hikari tropieza con la puerta antes de salir. Suzu simplemente sigue al grupo en silencio.
La mansión Hanabusa es enorme, elegante y silenciosa. El club entra como un huracán.
Nami corre por los pasillos. Hikari casi derriba un jarrón antiguo. Airi suspira ante cada cuadro, imaginando historias románticas. Mina intenta que todas se comporten. Kaede está al borde del colapso. Suzu observa todo como si fuera un documental.
Los padres de Reika están confundidos, pero intentan ser amables. La reunión comienza. Reika se sienta derecha, lista para demostrar que es responsable. Pero el club, sentado detrás de ella, no ayuda.
Nami levanta la mano para preguntar si pueden hacer un tour. Hikari deja caer su libreta. Airi murmura “esto parece un shōjo”. Mina toma notas como si fuera un examen. Kaede intenta callarlas. Yume sonríe con orgullo, como si hubiera entrenado al grupo para este momento.
Los padres de Reika hablan sobre el futuro del negocio. Reika intenta responder con madurez, pero el ruido del club la distrae. Cuando Hikari estornuda y derriba una bandeja de té, Reika se levanta, desesperada.
“¡No soy perfecta!”, exclama. “Pero estoy intentando encontrar mi propio camino.”
El silencio es total.
Su madre sonríe. Su padre asiente. “Eso es lo que queríamos escuchar”, dicen.
Reika se sorprende. El club la abraza (Nami casi la asfixia).
Y aunque la mansión quedó un poco… alterada, Reika siente que por primera vez, su familia la vio de verdad.




