Epílogo final
これは2025年12月31日に相当します
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Bajo las Luces,después del Caos
El gimnasio ya está vacío.
Las lámparas apagadas dejan un resplandor tenue, como brasas que se niegan a morir.
Las nueve chicas del CAA permanecen juntas, todavía con los vestidos arrugados, el maquillaje corrido y la risa pegada en la piel.
Kaede sostiene la cortina rota como si fuera un trofeo.
Mina guarda la bolsa de papel, ahora convertida en símbolo de resistencia.
Reika se quita los zapatos con elegancia, como si incluso el cansancio fuera parte del espectáculo.
Airi repite su confesión improvisada, ahora entre carcajadas.
Hikari acaricia el árbol caído, prometiendo que la próxima vez no lo derribará… o sí.
Nami canta un fragmento absurdo, porque el silencio le parece demasiado solemne.
Suzu, inmóvil, sonríe apenas, como si su única línea perfecta hubiera sido suficiente.
Arisa anota en un cuaderno: “Somos imperfectas, pero juntas brillamos.”
Yume, con voz baja, declara: “La temporada está completa.”
El eco de los aplausos aún vibra en sus corazones.
La directora, desde la puerta, las observa con lágrimas que ya no son de nervios, sino de orgullo.
El accidente que pudo ser un desastre se convirtió en milagro coral.
Las chicas se abrazan otra vez, más fuerte, más largo.
No hay guion, no hay utilería, no hay público.
Solo ellas, bajo las luces apagadas, conscientes de que el caos compartido se transformó en legado.
El CAA no termina aquí.
El epílogo no es un cierre, sino un puente.
Un recordatorio de que cada error puede ser chispa, cada caída puede ser inicio, cada improvisación puede ser verdad.
La tercera temporada se despide con un susurro colectivo:
“Seguiremos brillando.”




